Estimados lectores:
Quizás se pudiera pensar que el artículo de este domingo va a versar sobre noticiar algún compló que fundamentalistas islámicos han urdido para encontrar una fuente de financiación para su planes de exterminio sobre la sociedad occidental. Y como nada más alejado de las tórridas arenas de cualquier desierto del middle east que la tundra siberiana, vamos a dirigirnos hacia el frío para hablar de los planes de la petrolera Lukoil para hacerse con el 30% del capital social de Repsol YPF.

Lo de fundamentalismo capitalista surge de ciertas declaraciones que han aparecido durante la semana y que han aparecido en los medios que desde el primer partido de la oposición acusan al partido gobernante y en el gobierno poco menos que de estar, si autorizan el desembarco de la petrolera rusa, vendiendo los restos fúnebres de Don Pelayo y del Cid Campeador, al mejor postor.
Si bien es cierto que el estado debe mantener, o esa es mi opinión, ciertos sectores estratégicos bajo su control ya que son de vital importancia para la supervivencia de un país, esto se debe hacer de una manera clara, es decir, mediante la participación de organismos estatales en estos sectores. Conviene recordar en este punto que Repsol YPF es una empresa privada que por cierto lo fue con motivo de una de las ventoleras privatizadoras, de las empresas que iban bien, el resto se las quedó el estado, del anterior gobierno del PP.
Por lo visto los sectores, dentro de ese partido, que todavía añoran la época autárquica que vivió España durante la dictadura de Francisco Franco Bahamonde, han resurgido con renovado brío, cual Babieca lanzado al galope, a consecuencia de la posible operación de compra que tienen planificada, recordemos que otra empresa privada, como el Lukoil.
En este punto habría que realizar dos puntualizaciones: la primera de ellas es que, como afortunadamente nos encontramos en una economía de libre mercado muy alejada de los planes de estabilización y el sindicalismo vertical, en caso de que la petrolera rusa se empeñe en ello tiene la posibilidad de hacer llevar a cabo una Oferta Pública de Acciones, proceso que suele ser más cruento y doloroso que una compra venta. La otra puntualización es que algunas de las empresas que participan en el capital social de Repsol YPF, entre las que se encuentra Sacyr Vallehermoso, La Caixa y Caixa de Cataluña seguramente no van a tener otra opción que vender, no se si a Lukoil o a cualquier otra, debido a las situación de ahogo financiero en la que se encuentran amén del desplome que están sufriendo en bolsa.
Creo que los portavoces del PP que están haciendo declaraciones alarmantes sobre la venta están perfectamente informados sobre que desde la era Reagan en la cual se decretó como credo que había que desregular los mercados financieros y el favorecer el libre tránsito de capitales, a nivel financiero nos hemos vuelto todos muy promiscuos: Lehman Brothers tenía una fuerte participación de fondos soberanos de la comunista República Popular China, las camisetas que nos compramos en las tiendas de deporte las fabrican en Vietnam, las empresas españolas deslocalizan en cualquier país en vías de desarrollo en el cual los costes de producción sean más reducidos que en el suelo patrio, el BBVA tiene su Back Office en Perú, mi coche es alemán y en estos momentos llevo puesto un forro polar, llega ya el invierno, que compré en un comercio detallista de capital francés y que ha sido fabricado en un país del sudeste asiático.
Por favor, señores de la oposición, un poco de responsabilidad y no hagan demagogia.