Sunday, December 23, 2007

INTI

inti.jpg

Por fin has aparecido, estimado astro rey. Nuevamente, y ya era hora porque la primavera casi nos está abandonando y estamos a punto de entrar en el verano, tus cálidos rayos nos acarician, a veces incluso nos devoran, y nos vemos obligados otra vez, bendita imposición, a aplicarnos bloqueador solar, en mi caso de 30 fps, y a desempolvar las gafas de sol, que yacían guardadas en olvidados armarios cual bacinilla de barbero en desuso desde hace ya más meses de los que desearíamos.

En otras latitudes recibes otros nombres. Ahora la única que me viene a la memoria es la de la tierra que me vio nacer, bueno sensu stricto supongo que fueron mi madre y la comadrona, pero valga la licencia poética. Allí los giliprogres, así nos denomina un adalid radiofónico de la ultraderecha mediatica a la gente como yo, te solemos llamar cariñosamente Lorentzo. La verdad es que allí, debió a la latitud en la cual se encuentra esa tierra, nuevamente herida gracias a los seguidores de ese señor del que todavía me quedan 8 de sus máximas por desarrollar, tu intensidad es mucho menor. Allí en pleno verano, y con ligeras protecciones puedes tomar el sol con tranquilidad. Aquí la verdad es que, debido a que mi piel es, cada vez menos, de un color lechoso, 10 minutos en tu presencia, ya sea con o sin adición de bloqueador, implican casi quemaduras de tercer grado. Y esto lo tengo constatado en carne, además chamuscada, propia.

Esto me lleva a recordar mi llegada a este país, paraíso de la naturaleza y la biodiversidad no lo olvidemos, hace no tanto tiempo. Era como esos turistas que veo habitualmente en Larcomar y el malecón de la Marina y que seguramente vienen de zonas relativamente frías del planeta. Ahora me río, que conste que es una risotada mental que uno es muy educado, pero yo hace poco llevaba el mismo atuendo en pleno invierno: pantalones cortos y camiseta de manga corta. Recuerdo que en los centros comerciales tenía que salir al exterior, en caso de que estos fuesen cubiertos, porque literalmente me ahogaba dentro de las tiendas por departamentos del calor que hacía. Por las noches inclusive dormía sobre la cama y sin taparme con el edredón porque el calor prácticamente me asfixiaba. Evidentemente estos meses pasados en este paraíso de la naturaleza y la biodiversidad que es el Perú, han hecho que mi cuerpo se vaya adaptando a la nueva realidad climática de esta lacustre y húmeda (hay durante todo el año una humedad relativa en el ambiente del 90 %) ciudad que es Lima. La verdad que después de este tiempo y unas cuantos problemas bronquiales, de entidad leve y de los que me encuentro completamente repuesto, debido a que una cosa que hay que tener siempre en cuenta es que el tiempo en esta ciudad es cambiante por lo cual es necesario incluso en verano llevar alguna casaca ligera para ponerse cuando a INTI lo cubren las nubes (cosa que puede suceder de 5 a 10 veces en un día) mi atuendo se asemeja al de cualquier limeño, por lo que en invierno voy cubierto hasta la orejas.

De todas maneras, y cómo tengo constatado por el año anterior, al menos a nosotros los hiperbóreos, y supongo que a medida que van pasando los años eso supongo que sucede mucho menos, llega un momento en el cual, a mediados de verano te es imposible prácticamente dormir. Inclusive desnudito cómo Dios te trajo al mundo y con la ventana abierta se convierte en algo insufrible. Y cómo a tu lado, cosa que por el momento habitualmente no se me vuelve a aplicar, haya otro cuerpo en la misma cama, la mejor opción es reposar el el suelo, y si tienes suerte y el piso es de algún material frío, mejor. Otra de las experiencias, nuevas, para los que venimos del hemisferio norte, es pasar las fiestas navideñas ataviado con pantalones cortos y camiseta de manga corta, tener que darte protector solar y las horas de sol tener que ir ataviado con gorra, cuando has estado toda tu vida acostumbrado a durante esas fechas, ir vestido con ropa invernal, zapatos gruesos e inclusive en las fases más crudas del invierno, que se están produciendo en estos momentos en la arcadia feliz de SA, hasta tener que llevar un pasa montañas en plena vía, ancha y limpia, pública bilbaína.

Normalmente aquí el verano, al menos la gente que se lo puede permitir, lo pasa en sus casas de la playa. Desconozco que tipo de divertimentos vacacionales imperan por aquí, pero hace tiempo me comentaron que en algunas playas del Sur de Lima hay centros comerciales. Cuando me lo comentaron, pregunté en cuales…para no ir. Pienso que ir a la playa, bien es cierto que la inseguridad en latinoamérica no es de Europa, es para estar, o al menos intentar, estar en comunión con la naturaleza, disfrutando de agua limpia, el sonido del mar, las puestas de sol, como aquellas que se celebran en Sopelana al finalizar el verano, dónde vestidos de samoanos y al son de los tambores se despide todos los años al verano que nos abandona. De hecho de ese tipo de playas, con niveles de seguridad adecuados porque son privadas y en las cuales se pueden contratar paquetes turísticos y esos días los puedes pasar en contacto con la naturaleza, alojado en un bungalow,  nadando y andando a caballo también existen, ahora la que me viene a la memoria es la de Wakama.

En fin lectores, si hay alguno de estas latitudes próximas al meridiano máximo, disfrutemos del verano que cuando nos queramos dar cuenta, habrá concluido hasta el año que viene. Por cierto, Feliz navidad a tod@s.

Powered by Zoundry

Posted by SanpoCholo Edmund Arruabarrena Vermeer Hillary in 17:22:21
Comments

Comments are closed.