Ya que me he perdido el concierto de año nuevo, hablemos un poco de música
Estimados lectores:
Debido a que este año, también, me encuentro fuera del radio de acción de cualquier cadena que en este país, paraíso de la biodiversidad, programe, aunque sea en diferido, el Concierto de Año nuevo que se celebra todos los años en Viena, y encima acabo de llegar de celebrar con el resto de la concurrencia, yo la verdad es que lo he celebrado a partir de las 12 de la noche en la cama, aunque sin poder dormir gracias el legítimo derecho que tenía la concurrencia en cuestión a seguir celebrando. Tampoco a estas primeras horas de la mañana voy a intentar conciliar el sueño porque la experiencia es un grado y normalmente si haces eso se te cambia el ciclo de sueño. Por todo lo cual he decidido ponerme a hacer escribir sobre música culta, con los conocimientos que mi melomanía moderada me permite y a escuchar, para ambientar la blog - note, el canal Classical de Accuradio, que ahora retransmite el programa Contrapunto.
Siempre he tenido afición a la música y de hecho, un profesor de primaria me dijo una vez, debido a lo gutural de mi voz en aquellos tiempos, que mi futuro era ser cantante, y cómo para muchas cosas hacia caso a mis profesores intenté formar un grupo de rock que se quedó en embrión, debido a que a ninguno de los posibles integrantes del mismo nuestros padres nos quisieron comprar el instrumental para poder ni siquiera ensayar. En mi caso adujeron que era necesario que empezara con un instrumento clásico y acudiendo a las correspondientes clases de solfeo. Estuve una buena temporada aprendiendo, bien es cierto que no con completa disciplina, este instrumento hasta que problemas de tamaño; para llegar a todos los trastes de una guitarra clásica el tamaño (de la mano) si que importa, hizo que me decidiese a abandonar aquello y que el resto de mi trayectoria musical fuera desde el patio de butacas o desde muchas veces el albero si de un concierto de música popular se trata.
En mi casa siempre hubo afición a la música, aunque en aquella época en España desgraciadamente el panorama musical en su mayor parte era de artistas locales, con lo cual aunque se podía disfrutar de buena música, no era posible, cómo lo es afortunadamente ahora, acceder a músicas de casi todo el mundo: desde un perreo hasta música de Mali. Recuerdo que en aquellos primeros años el acceso a la cadena de alta fidelidad que teníamos me estaba prácticamente vedado, no me dejaban aunque a veces lo hacía, utilizarla sin la supervisión de un adulto, por lo cual en muy poquitos años la divergencia entre los mis gustos musicales con los de los adultos que me rodeaban empezaron a ser abismales. Aunque mi salvación, cómo la de muchos otros supongo, era poder ver los sábados por la mañana La Bola de Cristal, con lo cual pudimos conocer a los grupos de los cuales eran integrantes parte de los conductores del programa: Pablo Carbonell que era el cantante de Toreros muertos, Javier Gurruchaga y su Orquesta Mondragón, Alaska, que en aquellos momentos era la solista de Alaska y los Pegamoides, Loquillo de Loquillo y Trogloditas, Santiago Auserón el líder de Radio Futura.
Evidentemente a mi, cómo a muchos y muchas, eso nos encaminó hacia unos géneros musicales muy determinados durante nuestra juventud: fundamentalmente el rock & roll, reggae, hip - hop, algo de grunge, garaje. Y aunque evidentemente a medida que nuestras cargas académicas, laborales e inclusive vitales se iban acrecentando, la capacidad para escuchar música de una manera industrial, entiéndaseme el término en el sentido sistemático y productivo del término, se nos fue terminando, siempre nos ha quedado, creo yo, ese poso, que hace que cuando tenemos tiempo libre, dediquemos una parte del mismo a solazarnos escuchando, si bien ya no estando informados hasta la último concierto y la última obra que ha sacado al mercado ese amplia cantidad de grupos del amplio espectro de la música que nos gusta, si por lo menos que aquellos grupos que consideramos de culto para cada uno de nosotros. De hecho, y aquí tengo que hablar inevitablemente otra vez de mis añorados perabas, he notado en todos nosotros una renuencia, a medida que nuestras posibilidades económicas han ido mejorando con la edad, a que nuestro suministro musical provenga del top - manta o de gestores de descarga P2P. Últimamente ya inclusive se considera una ofensa grave siquiera que uno de los miembros de la cofradía interpele a otro sobre la legalidad del CD o DVD que se está oyendo / visionando en un conclave.
En cuanto a mi primer contacto con la música clásica está se produjo a relativamente temprana edad: esa edad dónde tus padres quieren que aprendas a tocar el piano y tú lo que quieres es que te compren una guitarra eléctrica, o en caso de que no haya cesión por parte de la autorictas paterna por lo menos un órgano eléctrico Hammond. Al final en mi caso, y debido a que siempre he sido, cómo buen vasco, muy cabezón, se optó por una guitarra clásica que por los problemas biomecánicos antes mencionados, tras unos años, pasó a engrosar el baúl de los recuerdos. Simultáneamente y gracias, ¡¡muchas gracias además!! a mi inveterada afición a la lectura también, y debido a que me resultaba imposible estar leyendo y escuchando al tiempo un buen tema de R&R porque dejaba de leer y me ponía a tararearlo o inclusive después de leer un capítulo no me acordaba de lo que había leído y si de la música y la letra de la canción, adquirí también afición a escuchar piezas clásicas. Mis preferencias siempre se han orientado hacia los instrumentos de cuerda, en especial el violín y es una experiencia muy gratificante disfrutar de un buen libro mientras escuchas música de cámara. Mientras se estudia no es conveniente, al menos no lo era en mi caso, ponerse algo de música para relajarse porque yo he tenido la experiencia de llegar al examen y después de leer uno de los items a los que tenía que contestar, e intentar estructurar la información de lo que iba a desarrollar que lo primero, y desgraciadamente ese día lo único, que me venía a la mente era el libreto de un aria de Verdi.
En cuanto a la música peruana, la verdad es que cómo el país, es sumamente diversa y hay autores, solistas y grupos de una gran calidad. Cada región tiene su propio acervo cultural que se demuestra también en sus manifestaciones musicales: huaino, marinera, vals criollo y otros muchos que si alguno, allende o dentro de las fronteras, está interesado puede consultar en la página web de Radio Filarmonía, dónde hay una completa información sobre todo lo que tiene que ver con la música peruana.
Ruego disculpen la brevedad de esta blog - note, pero es 1 de Enero del año 2008, prácticamente no he dormido nada, y Writting the kid tiene que descansar, que no dormir. Ese alter ego mío tiene la costumbre de cuando va ha mirar si hay algo en el buzón de correo electrónico sus dedos se deslicen sigilosamente hasta el ratón y este haga doble clic sobre alguno de los editores de blog offline que utilizo con lo cual inevitablemente me veo impelido a escribir algo. También creo que este será una de las últimas blog - notes dónde hable de mi porque, revisando parte de lo escrito, esto se empieza a parecer a un diario online y la verdad en la realidad hay cosas mucho más interesantes que mi persona sobre las que pensar y escribir.
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