Los Viajes de SanpoCholo
Estimados lectores:
Deambulando estos días por las calles de Bilbao, y ya que los ¿escritores? parte de sus argumentos los sacan de la observación de la realidad, y dado que por las zonas por dónde transito hay una enorme cantidad de gentes de la comunidad china que han arribado esta tierra, seguramente esto ha cierto personaje que lo estará observando desde su cielo blanco, excluyente y xenófobo no le gustará, me ha dado por pensar de cierto viaje que debía de haber realizado el año pasado y que por una serie de circunstancias no pudo ser. Voy a intentar recrear en esta blog - novela lo que pudiera haber sido mi periplo por esas tierras, qué hubiese visitado y que impresión general me hubiera llevado de las tierras milenarias de Catay. Dado el reducido formato que tienen estas blog - note me circunscribiré a la capital Beijing y seguramente el formato no será suficiente para glosar sus bellezas. De todas maneras si alguien está interesado, puede consultar la página WEB de la Oficina de Turismo de la República Popular China.
Para ubicarnos geográficamente un poco, es conveniente decir que China se encuentra situada en Asia Oriental y tiene una extensión de casi 10 millones de kilómetros cuadrados, estando organizado políticamente en 23 provincias. Los climas que se pueden encontrar en ellas son muy diversos, cómo es la geografía y la composición étnica del país.
La constitución de la capital en Beijing desde tiempo inmemorial vino determinada por la posición geográfica que ocupa, lo que en tiempo de constantes guerras permitía una buena defensa de la misma.
Por lo primero que hubiesen transitado mis pies, y recorrido también porque soy muy aficionado a andar, hubiese sido la Plaza de Tiananmen. Además habría sido un ejercicio intenso y extenso dado que la misma tiene 40 hectáreas de extensión. Durante mucho tiempo, me refiero a la época imperial, esta era una zona de uso exclusivo de los habitantes de palacio debido a que allí se alojaban varias dependencias ministeriales. Con posterioridad muchos de los grandes acontecimientos desarrollados durante el nacimiento de la República Popular China se desarrollaron allí. Al andar por ella seguramente me hubiese detenido a observar el Mausoleo de Mao Zedong y hubiese visto su cadáver dentro de la urna de cristal en la que se encuentra. También se encuentra en la inmediaciones, supongo que la hubiese fotografiado con la flamante reflex que me he comprado, el monumento a los Héroes del Pueblo y otros monumentos que adornan la plaza cómo el parque Zhongsan y el Palacio de la Cultura de los Trabajadores.
Supongo que también andando, aunque con descansos programados porque allí las distancias son largas, me hubiese desplazado a la ciudad prohibida. Allí habría visitado, sólo una parte y aquellas que estuviesen abiertas al público, parte de las 999 habitaciones que componen el palacio y el salón de la Armonía media y la preservada, seguramente me habría gustado más el de la media porque uno siempre ha huido de las hipérboles. En el Taihedan habría disfrutado mucho y seguramente habría tenido que cambiar la tarjeta de memoria de tanto fotografiar profusamente las representaciones de animales mitológicos y propicios que decoran profusamente todos los salones y cada uno de los techos que componen las dependencias de la ciudad.
Con posterioridad y en taxi, la verdad es que no tienen nada que envidiar a los de los países desarrollados me hubiese desplazado al sur de la ciudad para poder, aparte de andar un poco por el parque de 273 hectáreas dónde se halla enclavado, el Templo del Cielo. Se trata del monumento religioso más importante que existe en la capital y durante las dinastías Ming y Quing se utilizaba para rogar y agradecer la buena cosecha. La función del templo era poner en comunicación la emperador, el Hijo del Cielo, con los dioses para que estos concediesen buenos augurios a sus súbditos que él gobernaba.
Otros dos nuevos viajes, en taxi por supuesto, me hubiesen llevado la Palacio de Verano y a la Gran Muralla. Uno que es un amante irredento del transporte público siempre que este esté en condiciones, hace tanta referencia a los taxis porque la con la relación cambiaría que existe entre el € y el Yuan, el transporte en los mismos sigue siendo barato y por lo que me han dicho también seguro y cómodo.
En el palacio de Verano, tras andar por sus laberínticas dependencias, producto de las últimos estertores, en este caso arquitectónicos, del imperio, visitaría el lago Kunming y la montaña de la Longevidad. Por último cómo olvidarme de ese coloso defensivo que es observado inclusive por los telescopios orbitales desde el espacio. Empezada a construir por la dinastía Ming, su planta obedece a la imbricación de secciones individuales de muralla que al final formaron un recorrido de 50000 kilómetros.
En fin, estimados lectores, este fue el viaje que deseaba haber realizado y que, quien sabe, quizás lleve a cabo algún día.
Powered by Windows Live Writer






