Obama pincha en Reading
La desafortunada frase de definir a los habitantes de Reading cómo “un conjunto de amargados aferrados a la religión y a las armas”, la obligación que deben de sentir los medios de comunicación norteamericanos para investigar con microscopio hasta las más recónditos y antiguos datos biográficos de los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos y la congresista Hillary Roadham Clinton quemando los últimos cartuchos y usando toda su maquinaria electoral para intentar lograr a cualquier precio la candidatura demócrata que se celebrara en la Convención Nacional Demócrata en Julio, están haciendo que la estrella, fulgente hace poco, de este joven senador demócrata, este declinando poco a poco.
Además esto coincide con las elecciones primarias en Pensilvania, que se celebran el martes que viene en este estado norteño. El comentario de Obama no ha resultado muy acertado porque además de ser esta una ciudad de ese estado además tienen una composición racial mayoritariamente blanca. Si esto fuera poco la ciudad cuenta con la mayor cantidad de socios de la Asociación Nacional del Rifle, esa que después de la matanza de Columbine, y ante las protestas de los padres de los alumnos masacrados en la misma, organizó en la misma ciudad una manifestación para defender el derecho constitucional de los norteamericanos a portar armas…en algunos estados sin otro control que abonar el precio de la misma. También es la ciudad que mayor tasa de asistencia a los oficios religiosos tiene. Y por último una de las que mayor tasa de paro presenta tras el proceso de modernización productiva que está siguiendo el país.
Tras las declaraciones de Obama, la candidata Clinton ha presentado su cara más proletaria y divertida y a acusado a Barak Obama de “elitista”, recordando seguramente que toda su vida, tras culminar brillantemente sus estudios y haber podido optar a cualquier bufete elitista y bien remunerado de Wall Street, se dirigió, tras estudiar derecho en Harvard, a trabajar en una consejería por los derechos civiles y a organizar a las comunidades del sur de Chicago.
La última andanada, hasta ahora, que pretende dinamitar las posibilidades de llegar a lograr la candidatura demócrata de Obama a la presidencia de los EEUU es la de acusarle de ser un izquierdista de profundas raíces radicales. Para justificar estas afirmaciones llegaron, aunque pueda sonar chistoso desde una óptica un poco razonable e informada, de tener connivencias con Osama Bin Laden a raiz de haberse vestido con un traje típico sudanes en una visita que por su cargo de senador realizó a ese país. También de acusarlo de poco menos que de antiamericano, seguramente recordando la con la terminología al senador Mc Carthy, por no llevar la bandera de los Estados Unidos en la solapa de la chaqueta, por lo visto todos los años que se ha pasado trabajando en movimientos por los derechos civiles y cómo trabajador social en diferentes organizaciones sociales tiene menos valor, es posible que mediático, que un trozo de metal en la solapa de una chaqueta.
Mi impresión es que, evidentemente para los republicanos cómo para los candidatos demócratas, Barak Obama es un hueso duro de roer. Llega al ciudadano de la calle porque es capaz de hablar su lenguaje, conoce sus problemas y vicisitudes porque casi toda su trayectoria laboral la hecho a pie de calle y quizás lo más importante, tiene un discurso integrador que llega por igual a todos los ciudadanos, independientemente de su color y su status socieconómico. Este discurso integrador para muchos políticos norteamericanos que han echo su carrera a base de atizar fantasmas, muchas veces inexistentes, maestros en el arte de tener enemigos más que adversarios y en vivir a base de la financiación de diferentes grupos de presión, se les hace un hueso muy duro de roer.
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